El nombre del té

Cha

La palabra proviene del chino cha, que escrita está formada por los ideogramas correspondientes a “hierba”, “hombre sobre la tierra” y “árbol”.

La palabra castellana proviene del término t’e (pronunciado “tai”) perteneciente al dialecto chino amoy.

La palabra pasó a Europa como resultado de los primeros contactos entre los comerciantes holandeses y los barcos chinos del puerto de Amoy, en la provincia china de Fujian. Dichos comerciantes adoptaron la palabra en la forma holandesa thee, que los alemanes transformaron en Tee, los españoles en , los italianos en , los daneses, noruegos y suecos en te (igual que los malayos), los húngaros e ingleses en tea, los franceses en thé, los finlandeses en tee y los lituanos en teja. Fuera de Europa, la palabra tampoco perdió su raíz original, convirtiéndose en ta en coreano, tey en tamil y thay en cingalés. El lenguaje científico mantuvo el término thea.

Pero también el chino mandarín tenía un término parecido para denominar a esta planta, que era c’a. Éste derivó a ch’a en cantonés y pasó como cha al portugués (ya que Portugal comerciaba en Macao, de habla cantonesa), al persa, al japonés y al hindi, y evolucionó a shai en árabe, ja en tibetano, chay en turco y chai en ruso. Del portugués se tomó una forma castellana, cha, empleada en el siglo XVII y en la Nueva España.

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